historias

Thursday, March 27, 2003

Para Irma Negrete, con afecto

Muchacha ojos de papel

Una tarde de otoño un hombre observa a la muchacha ojos de papel, la mira caminar sobre la arena de la playa: la mirada baja, como buscando estrellas, conchas o algún sueño perdido en la mitad de su vida.

Camina despacio, abrigada, pensativa. Las huellas de sus pies van quedando impresas, huellas que las olas no borra por si alguien quisiera seguirla.
El hombre se anima, también va abrigado, con sombrero, seguramente acaba de salir de la oficina y se dirigía a su casa, pero es una tarde tranquila con poco viento y el mar siempre seduce, llama, atrae.

Se arremanga los pantalones se quita los zapatos y piensa si no sería mejor abandonar todo definitivamente. Proyectos, periódico, pasado. Dinero, deudas, dudas. Noticias, normas, nada. Mujeres, muerte, males. Y seguir a la muchacha ojos de papel.
Hijos adolescentes, ansiosos adorables. Furiosos, fundamentales, fantásticos. Insensibles, intolerantes, inocentes. Tiránicos, titánicos tiernos.
Botar todo por la muchacha ojos de papel, dejar el portafolios, quitarse la camisa, botar los lentes y mirar de nuevo. Coger un cuarto de luna menguante como carnada y meterse al mar junto con la muchacha a nadar desnudos o a pescar trozos de luz, de vida nueva
Ella esta ahí, esperando en esa ilustración de un libro, pero ella también ha dejado al otro lado del mar un marido, unos hijos, una cocina, sus metálicos cuadros, porque ella también es sensible y plasma y pinta en unos cuadros lo que la vida quiere quitarle: alegría, amor, sexo. Ella, la muerte, ya le ha quitado hombres, hijos, años.
Es joven, es bella, es alegre pero en el fondo sabe que su corazón es vulnerable y está dispuesta a amar, por eso coqueta se ha dado cuenta que al otro lado también la mira un hombre que una tarde de otoño tiene un pedazo de luna y sin zapatos está dispuesto a escaparse de casa y hacerse a la aventura como dos chiquillos.
Pero ella y él no saben que los dos algún día tendrán que regresar al otro lado del mar.
Octubre de 2002